Juegos de estrategia y azar

Desde un tiempo a esta parte he estado pensando acerca del azar en los juegos de estrategia. Es posible que con las recientes lecturas haya profundizado un poco más en esta linea de pensamiento y por eso me haya decidido a escribir este post.

Los juegos competitivos en que participamos combinan diversas proporciones de habilidad y azar. Los juegos con un componente superior de azar suelen favorecer un tipo de juego más casual ya que el “entrenamiento” y la pericia innata no son un factor decisivo en la victoria. Mientras que los juegos con poco o nulo azar, favorecen claramente a aquellos que conocen mejor sus reglas y posibilidades.

Los juegos sin azar como el ajedrez, las damas o el go se pueden plantear como un problema a resolver con un resultado al que puedes llegar de forma lineal resolviendo una cadena de acontecimientos determinados. Tendrá mayor o menor complejidad, pero cada acción lleva a un único estado posterior. Mover una ficha de A a B la sitúa en la casilla B. Comer una ficha elimina una ficha. Se podría construir un árbol con todas las disposiciones posibles de piezas de ajedrez. Cada uno de los subnodos correspondería a una disposición que se puede alcanzar desde el nodo precedente. ¿A pesar de ello se podría decir que existe el movimiento perfecto?.

Cuando estamos iniciando una partida el árbol de opciones es realmente extenso y los movimientos no son “decisivos” pero ya predisponen las piezas en un patrón que va marcando el camino por las ramas de nuestro árbol de decisión. Por tanto podríamos decir que existen movimientos mejores que nos llevaran a la victoria y movimiento que nos llevaran a la derrota

Un juego que depende totalmente del azar como puede ser la carta más alta es un juego en el que la habilidad no influye en los resultados. En torno a este tipo de juegos lo único que se aglutina es la sensación de ganar o perder. No puedes imponerte a tu adversario, simplemente estás a la espera hasta que sucede una cosa u otra.

Por contra un juego con azar y habilidad mezclados implican la capacidad del jugador de asumir riesgos, de saber jugar con las probabilidades. En este caso podríamos hablar de un árbol de resultados pues las acciones que tomemos no nos llevaran a un escenario concreto sino que este dependerá de un resultado al azar. El jugador se ve forzado no solo a ser más hábil en el calculo y abstracción de resultados sino en la evaluación de los riesgos que implican sus actos. No existe el movimiento perfecto ya que no depende únicamente del jugador pero si que existe el movimiento con mejor relación riesgo/ganancia.
La mayoría de juegos de estrategia actuales caen en el campo de azar/habilidad. 

A mi personalmente un componente de azar durante las partidas me ayuda mucho a meterme en el juego ya que no puedo dar nada por sentado. Asumir riesgos a la hora de jugar me hace implicarme más en las partidas. Y el hecho de poder en un momento determinado hacer una jugada terriblemente arriesgada con una gran ganancia o una enorme derrota al otro lado para mi le añade un factor épico a estos juegos. La clave para que un juego me guste está en que el sistema me proporcione la mezcla justa entre azar y habilidad.

Y hasta aquí la reflexión de hoy. Nos vemos.

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